En tu memoria quedará el registro
de aquellos días que sin necesidad de argumentos, soñábamos caminar juntos hasta
el veredicto final, momentos procesales en los cuales reconocimos en la
confesional, que nuestros sentimientos eran contundentes y hacían prueba sin
ser ratificados ante un Juzgador, sólo se sustentaba en única probanza llamada “amor”;
sin embargo un juicio de desahucio finiquitó esos sueños y a pesar de no haber
aceptado ni reconocido ese fallo, nunca podré negar que fuiste mi única acta
constitutiva reconocida en mi corazón, mi máxima consagración del litigio de mi
vida.(Gonzalo Sandoval).

No hay comentarios.:
Publicar un comentario