lunes, 2 de diciembre de 2013


En tu memoria quedará el registro de aquellos días que sin necesidad de argumentos, soñábamos caminar juntos hasta el veredicto final, momentos procesales en los cuales reconocimos en la confesional, que nuestros sentimientos eran contundentes y hacían prueba sin ser ratificados ante un Juzgador, sólo se sustentaba en única probanza llamada “amor”; sin embargo un juicio de desahucio finiquitó esos sueños y a pesar de no haber aceptado ni reconocido ese fallo, nunca podré negar que fuiste mi única acta constitutiva reconocida en mi corazón, mi máxima consagración del litigio de mi vida.(Gonzalo Sandoval).

No hay comentarios.:

Publicar un comentario