Quisiera ser
el fedatario de tus pasos y el tenedor de tus pensamientos,
ser el mandatario
de tus caricias y el endosatario en propiedad de tus besos,
ser la conexidad
de tus suspiros y la concatenación de tus alegrías,
el argumento que
estimule tus encantos y la
fundamentación de tu estremecimiento,
ser el apoderado
de tu piel y el responsable de las costas de tus caprichos,
del pago de tus
exigencias en el contrato llamado “amor”, a fin de ratificar en mis alegatos;
que eres el
único anhelo en mi vida, ser tu única instancia en forma vitalicia.
(Gonzalo
Sandoval)

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