martes, 7 de enero de 2014

Sin mandato judicial he acudido a tu instancia,
por voluntad propia sin apercibimientos,
porque eres el auto exequendo de mi litigio;
ya que primero has requerido mi amor,
luego has embargado mis anhelos, mis sueños,  y
has culminando con el emplazamiento de mis besos y sentimientos;
por ello seré el depositario fiel de tu corazón para toda mi vida.
(Gonzalo Sandoval).

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